Educar con inteligencia emocional: DANIEL GOLEMAN

LIBROS Y LITERATURA PARA AUTOCONOCIMEINTO PERSONAL

En las páginas de este libro, los padres aprenderán a comunicarse con sus hijos en el nivel más profundo y gratificante, y a ayudarles a salvar con éxito el intrincado laberinto de las relaciones con los demás.

Tomando los cinco principios básicos del gran éxito de Daniel Goleman, Inteligencia emocional, los autores explican cómo aplicarlos para obtener buenos resultados en la educación de los niños. Con este fin ofrecen sugerencias, actividades y consejos prácticos, que ayudarán a los padres a utilizar sus emociones del modo más positivo en asuntos tan cotidianos como la rivalidad entre hermanos, conflictos con los amigos, situaciones escolares diversas o la presión ejercida por los compañeros.

El prestigioso psicólogo y divulgador de la inteligencia emocional Daniel Goleman afirma que «el cociente intelectual sólo predice entre el 4 y el 10 por ciento del éxito profesional, mientras que el 80-90 por ciento dependen más de habilidades relacionadas con la inteligencia emocional». Educar las emociones es esencial cuando se pretende formar integralmente a la persona. Emociones como la alegría, la calma o la confianza potencian el aprendizaje de las personas frente al miedo, o la apatía.

Cómo educar la inteligencia emocional

La inteligencia emocional también se educa Podríamos decir que una persona es emocionalmente inteligente cuando es capaz de:

  • Reconocer y entender sus emociones (Conciencia emocional)
  • Gestionarlas sin estallar o bloquearse (Regulación emocional)
  • Confiar en sus capacidades, marcarse objetivos, tomar decisiones responsables y automatizarse (Autonomía emocional)
  • Entender las emociones de los demás, «conectar» y mantener relaciones positivas (no dañinas), sino habilidades sociales.
  • Priorizar, saber disfrutar de las cosas valiosas y aprender de los errores («saber vivir»)

Es en la infancia cuando se conforman nuestros patrones de respuesta (automáticos) ante nuestras emociones, que se mantendrán de forma inconsciente durante la etapa adulta. Es, pues, una gran oportunidad para aprender a expresar y regular de forma saludable el enfado, el miedo, la tristeza, y para aprender a resolver conflictos, entre otros.

Además, son muchas las investigaciones que demuestran los beneficios de desarrollar las habilidades de inteligencia emocional en el ámbito escolar y a través del juego: mejoran los resultados académicos (hasta un 11% superiores), la convivencia en las aulas y previenen la aparición de futuros casos de conductas auto-destructivas (alcohol, drogas…).

Fuente: www.casadellibro.com

Fuente: www.hacerfamilia.com

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