Formar fascilitadores, es también formar lideres

Querido lector, te pregunto: ¿con qué velocidad estás aprendiendo? ¿Cómo líder estás sirviendo de facilitador? ¿Estás desarrollando competencias de facilitador y nuevas estrategias de aprendizaje?

Partiendo del hecho que “A mejores líderes, mejores sociedades”, no es menos cierto, entonces, que formar facilitadores es formar líderes y, por ende, es un aporte de mucha valía para construir y mejorar la sociedad.

Los líderes tienen la responsabilidad de educar, y sin el cumplimiento de la misma los procesos de liderazgo se diluyen en el tiempo. Hoy la moneda más cara es “el aprendizaje”, aunque la información y el conocimiento sean (casi) gratis; para poder tener a las personas cerca y motivadas, ellas tienen la necesidad de sentir que siempre se está aprendiendo, dado que el mundo avanza a velocidades descomunales y la novedad de hoy caduca mañana. Si un líder quiere mantener su proceso de liderazgo vivo y ofreciendo valor, le corresponde contribuir con el aprendizaje de su gente de manera constante, es decir, debe servir de facilitador del aprendizaje de manera innovadora y permanentemente.

Los líderes del pasado se recuerdan por su heroísmo, hoy la sociedad tiene otros referentes, ahora los líderes son seguidos por la capacidad que tienen para que a las personas, los equipos y a los seguidores a los que se deben, aprendan y se transformen en mejores seres humanos, con resultados observables de prosperidad en la calidad de vida.

Servir de facilitador 

Los facilitadores han sido unos héroes anónimos, ellos han tenido una responsabilidad estructural dentro el desarrollo de las sociedades, y hoy merecen ser más valorados que el más digno de los políticos. Ellos son los verdaderos agentes de la transformación social, porque lo hacen desde la formación y educación del ser humano (ya sea en un aula o fuera de ella).

Los líderes que sirven de facilitadores deben estar en empresas, colegios, organismos públicos, iglesias, realmente en todas partes; donde conviva un grupo de personas, se requiere un líder, y ese líder será mejor si ayuda a que otros aprendan.

Los líderes tienen que formarse como facilitadores del aprendizaje, deben saber cómo la gente aprende en la actualidad, cómo se usan las nuevas tecnologías, y cuáles son las mejores estrategias para hacer que la gente adquiera nuevas destrezas, pero sobre todo les corresponde formarse para desarrollar la competencia del futuro: “aprender a aprender”, que es lo que se requiere para adaptarse a un mundo que no hace pausas en su evolución.

La sociedad reclama de líderes que abandonen la creencia que las personas están carentes de información y conocimientos, y que deben ser “completados” por la sabiduría de quien los guía. ¡No! ¡Basta! Ya no es así. Las personas no necesitan que les “llenen” como si fueran un tanque de gasolina, necesitan desarrollar formas útiles de conectar la información con soluciones; los líderes como facilitadores se convierten en expertos de avivar las ganas de aprender de su gente, porque hacen de esa experiencia una actividad placentera, divertida, novedosa y dignificante.

Hoy a los líderes (y) facilitadores les corresponde atender con disciplina los principios siguientes: usar la lúdica sin desvincular el tema de los valores humanos; hacerse de la tecnología sin perder la socialización; que el proceso de aprender sea tan divertido como útil para la vida; poner como protagonista “el aprender” y no quien lo imparte; facilitar la superación de límites, comenzando por la transformación del lenguaje; entre otros.

Querido lector, te pregunto: ¿con qué velocidad estás aprendiendo? ¿Cómo líder estás sirviendo de facilitador? ¿Estás desarrollando competencias de facilitador y nuevas estrategias de aprendizaje? ¿Eres un mejor líder para esta sociedad?

Fuente: www.eluniversal.com

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*